Hôtel la Chenevière

Historia de La Chenevière

Historia de La Chenevière

En el siglo XVII, La Chenevière era una inmensa finca dedicada al cultivo del cáñamo, que se empleaba para fabricar cuerdas y ropa para los pescadores. En el siglo XVIII, esta finca se convirtió en propiedad de la familia Gosset, que construyó una gran edificación y que progresivamente fue convirtiendo la granja en el núcleo de un importante patrimonio rústico. En 1880, Gustave, y luego Pierre Gosset, decidieron desarrollar la explotación y acometer obras de mejora de las zonas dedicadas a vivienda: añadieron una planta, balcones de madera y una veranda. Aunque el Château sólo conserva hoy en día el recuerdo de esas obras, gracias a algunas fotografías de época, sigue contando con lo que fueron los extensos establos, transformados actualmente en habitaciones, que se construyeron en aquel momento para albergar a las yeguas y los potros de la finca, criados y destetados aquí antes de enviarse a los Establos de Barbeville, propiedad de la familia Foy, que los preparaba para las famosas ventas de Yearlings de Deauville. Durante la II Guerra Mundial, la finca fue ocupada por los alemanes. Desde 1940, una unidad de intendencia residió en la propiedad, cuyas instalaciones admiten la posibilidad de albergar entre 70 y 80 caballos. Los soldados del Tercer Reich vivieron, así pues, en las dependencias, aunque de vez en cuando algunos oficiales habitaron la casa principal. La Chenevière se convirtió en el cuartel general de los oficiales alemanes de alto rango. Se instalaron aquí los puestos de comunicaciones, y abundaban los camiones, las motocicletas y los automóviles.

En la noche del 4 al 5 de junio de 1944, en la propiedad del Château, Armand Lapierre, miembro de la Red Alianza, participó en el «Gran Corte» cuya finalidad era destruir las líneas de comunicaciones alemanas alrededor de la finca de La Chenevière, antes del desembarco del 6 de junio de 1944. El 4 de junio de 2016, se descubrió una placa conmemorativa en su honor en el parque del Château. En el momento del Desembarco, ya no quedaban alemanes en la casa, y los sustituyó el Cuerpo de Servicio del Ejército Real Británico. El municipio de Port-en-Bessin y La Chenevière se convirtieron en el punto de paso del combustible necesario para proseguir las operaciones militares. Se instalaron tuberías, media docena de ellas alrededor de la propiedad, que atravesaban el pueblo y llegaban hasta la ciudad de Commes, donde se situaron los depósitos. Detrás de la casa, se instaló una estación de bombeo para abastecer a los vehículos de las tropas que transitaban por el puerto artificial de Arromanches. En 1988, Marie-Françoise y Thomas Dicker adquirieron el Château, que había pertenecido a la familia Gosset 133 años. Juntos, decidieron transformar este encantador lugar repleto de historia en un hotel de lujo que denominaron «La Chenevière», en homenaje al sobrenombre de la construcción de los tiempos de los campos de cáñamo: «La Chenevrotte». Ese mismo año, el hotel se homologó y clasificó de 4 estrellas. Cuatro años después, en 1992, la mansión restaurante se incorporó al grupo Small Luxury Hotels of the World. En 2014, La Chenevière obtuvo su quinta estrella y celebró su trigésimo aniversario en 2018.

En el siglo XVII, La Chenevière era una inmensa finca dedicada al cultivo del cáñamo, que se empleaba para fabricar cuerdas y ropa para los pescadores. En el siglo XVIII, esta finca se convirtió en propiedad de la familia Gosset, que construyó una gran edificación y que progresivamente fue convirtiendo la granja en el núcleo de un importante patrimonio rústico. En 1880, Gustave, y luego Pierre Gosset, decidieron desarrollar la explotación y acometer obras de mejora de las zonas dedicadas a vivienda: añadieron una planta, balcones de madera y una veranda. Aunque el Château sólo conserva hoy en día el recuerdo de esas obras, gracias a algunas fotografías de época, sigue contando con lo que fueron los extensos establos, transformados actualmente en habitaciones, que se construyeron en aquel momento para albergar a las yeguas y los potros de la finca, criados y destetados aquí antes de enviarse a los Establos de Barbeville, propiedad de la familia Foy, que los preparaba para las famosas ventas de Yearlings de Deauville. Durante la II Guerra Mundial, la finca fue ocupada por los alemanes. Desde 1940, una unidad de intendencia residió en la propiedad, cuyas instalaciones admiten la posibilidad de albergar entre 70 y 80 caballos. Los soldados del Tercer Reich vivieron, así pues, en las dependencias, aunque de vez en cuando algunos oficiales habitaron la casa principal. La Chenevière se convirtió en el cuartel general de los oficiales alemanes de alto rango. Se instalaron aquí los puestos de comunicaciones, y abundaban los camiones, las motocicletas y los automóviles.
En la noche del 4 al 5 de junio de 1944, en la propiedad del Château, Armand Lapierre, miembro de la Red Alianza, participó en el «Gran Corte» cuya finalidad era destruir las líneas de comunicaciones alemanas alrededor de la finca de La Chenevière, antes del desembarco del 6 de junio de 1944. El 4 de junio de 2016, se descubrió una placa conmemorativa en su honor en el parque del Château. En el momento del Desembarco, ya no quedaban alemanes en la casa, y los sustituyó el Cuerpo de Servicio del Ejército Real Británico. El municipio de Port-en-Bessin y La Chenevière se convirtieron en el punto de paso del combustible necesario para proseguir las operaciones militares. Se instalaron tuberías, media docena de ellas alrededor de la propiedad, que atravesaban el pueblo y llegaban hasta la ciudad de Commes, donde se situaron los depósitos. Detrás de la casa, se instaló una estación de bombeo para abastecer a los vehículos de las tropas que transitaban por el puerto artificial de Arromanches. En 1988, Marie-Françoise y Thomas Dicker adquirieron el Château, que había pertenecido a la familia Gosset 133 años. Juntos, decidieron transformar este encantador lugar repleto de historia en un hotel de lujo que denominaron «La Chenevière», en homenaje al sobrenombre de la construcción de los tiempos de los campos de cáñamo: «La Chenevrotte». Ese mismo año, el hotel se homologó y clasificó de 4 estrellas. Cuatro años después, en 1992, la mansión restaurante se incorporó al grupo Small Luxury Hotels of the World. En 2014, La Chenevière obtuvo su quinta estrella y celebró su trigésimo aniversario en 2018.

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En 2019, se pondrá en marcha el nuevo proyecto de desarrollo gracias a la participación económica de la región de Normandía y de nuestros colaboradores financieros.
Desde ahora mismo, le animamos a venir a conocer estos nuevos acondicionamientos.